Esperando el milagro

MÁS DE Vamos Argentina

Noticias Selección argentina

Esperando el milagro

No tenemos más fuerzas y no sabemos si vale la pena seguir adelante. No existe sustento para creer, pero aquí estamos. Frente a la TV, esperando el milagro. 

Por: Agustin Stella

Esperando el milagro

Esperando el milagro

Hacen cuentas. En el ministerio y en la calle. Principalmente en la calle. El mozo de La Farola, el chófer del 59, los porteros de los edificios. Todos hacen cuentas.

Ya nadie se acuerda de que hoy es viernes porque ayer fue un jueves de mierda. Ayer nos volvimos a dar cuenta de que los futbolistas son seres humanos y que, con menor o mayor éxito, solo cumplen con su trabajo por mas que les exijamos otro tipo de tareas y deberes. En los mundiales suelen ejercer como “olvidadores” de la realidad pero a veces la realidad también los absorbe a ellos y ayer no solo los absorbió si no que los volvió a escupir.

Argentina tiene todavía la chance de clasificar a los octavos de final. Los mismos jugadores que hoy salieron cabizbajos del estadio y alimentaron con sus declaraciones al clima de crisis instalado por los medios deberán medirse ante la siempre indescifrable Nigeria el próximo martes en San Petersburgo.

Pero antes, y como si fuera poco, debemos esperar una mano de nuestros ya conocidos amigos africanos, que hoy chocarán contra los islandeses, ya infames en nuestra memoria como si de suecos o alemanes se tratara. Un empate o una victoria de Las Águilas le da una chance más a la Argentina, que de ganar su último partido y, siempre contando con el hambre de gloria croata en la última fecha, se meterá en octavos más por la ventana que nunca.

Y aquí es donde aparece en escena el milagro fundamentado. Justo cuando se reflotan viejas frases como “Ya no queda nada para perder” y “Más abajo que esto no se puede caer”, a este equipo que ya luce derrotado, el fútbol le pone en frente la chance de volver a sufrir otro horror show en el escenario más grande del mundo, o bien reivindicarse lejos de los focos y hacer un nuevo borrón y cuenta nueva en pleno certamen.

Siempre en toda mentira hay un poco de verdad. Y por más que el vestuario no se haya prendido fuego como los ‘analistas’ post partido se esmeraron en relatar, los jugadores  -más grandes- y Jorge Sampaoli se declararon incompatibles. Antes de empezar a ser malo -crítico- con él, admito que es triste su imagen derrotada en el banco, con los ojos llorosos, la risa insegura y haciendo el ridículo insultando a un croata delante de las cámaras, mucho más cuando hace poco más de un año demostraba su compromiso dejando de lado el proyecto del Sevilla para agarrar un puesto que varios con menos credenciales no tuvieron problemas en rechazar.

Sampaoli, sacado con el autor del tercer gol croata.


La balanza de la justicia no sabe para que lado inclinarse. No vale la pena enumerar uno por uno los mamarrachos de los mamarrachos que se pelean por la AFA desde la muerte del mafioso mayor. Está claro que, si dependiese de sus directivos, Argentina hoy debería estar presenciando el Mundial desde casa. Ahora estamos cerca de hacerlo, es cierto. Fuimos más noticia por el comportamiento de los imbéciles con guita a los que la vida les regaló la oportunidad de viajar a un país tan lejano que por el juego del equipo. A nivel representación, no solo deberíamos quedarnos afuera, si no que no deberíamos jugarlo nunca más. 

Probablemente el fútbol le quede debiendo un Mundial a Lionel Messi. Probablemente a un jugador sobrenatural como él no le alcance con solo una Copa para igualar su aporte al fútbol moderno. Messi es, con o sin Copa del Mundo, el futbolista más iconico del Siglo XXI. Si bien todos estamos esperando el milagro, es muy factible que uno de los mejores futbolistas de la historia esté a horas de jugar su último partido en mundiales y seguramente en la Selección argentina.

Quizás no seamos conscientes. Quizás ver a La Pulga con la 10 de la Selección se nos haya hecho moneda corriente. Pekerman, Basile, Maradona, Batista, Sabella, Martino, Bauza, Sampaoli. Todos intentaron, con mayor o menor porcentaje de éxito, rodearlo bien para hacerlo sentir cómodo. Y si bien nos encontramos con distintos actores que a lo largo de su estadía se asemejaron a sus socios del Barcelona, nunca encontramos ni a su Iniesta ni a su Xavi, los dos que en el Camp Nou lo hacían sentir protegido y acompañado.

 

La llegada del DT actual lo puso en un lugar en el que no lo habían puesto antes. “Este no es mi equipo, es el equipo de Messi”, dijo tras su llegada. Y ante una idea poco trabajada con conceptos difíciles de pulir en el corto plazo, al 10 solo le quedó hacerse cargo de una murga en la que solo creímos después de una actuación memorable suya ante un Ecuador eliminado.

A Leo las presiones lo machacan. Para el, ese peso es una mochila. La comparación con Cristiano es meramente estadística, pero el espejo con Maradona le falla porque es el portugués quien, en su personalidad, se asemeja más al Diego. Sonará extraño, pero Ronaldo ama cargarse al hombro todo lo que pueda. En el Madrid está acompañado por otros mariscales, pero en su equipo es el amo y señor. Y por más que hablemos de órdenes tácticos y creamos que Guedes, Quaresma o Bernardo Silva son más que Dybala, Agüero o Di Maria, está a la vista que CR7 ve en el desafío de ser la estrella de un equipo mediocre la posibilidad de convertirse en un héroe. Y eso a Messi nunca lo interesó. Y que el técnico diga que el equipo es más del 10 que suyo, o que parezca una regla tacita que todas las pelotas tengan que pasar por él, hablan a las claras de que él no necesita ser tratado como salvador porque nunca funcionó. Ni en Barcelona, ni acá.

El martes podrá o no ser la última función de la generación más bastardeada de la historia. Probablemente no sea tan dolorosa como caer en que quizás sea también la última de Lionel Messi con la camiseta de la Selección argentina. El fútbol es impredecible. Ningún argentino pensó alguna vez contemplar la posibilidad de estar a esta altura prendiéndole velas a Nigeria o transformarnos en hinchas de nuestros verdugos el martes. Apenas quedan ilusiones. No tenemos más fuerzas y no sabemos si vale la pena seguir adelante. No existe sustento para creer, pero aquí estamos. Frente a la TV, esperando el milagro.

Temas:

  • selección argentina
  • lionel messi

Lee También

Comentarios

sumate

Recibe las últimas noticias en tu casilla de E-mail